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Un blog de relatos eróticos y cocina con solera. Los relatos narran las aventuras de cuatro mujeres divorciadas y sus conversaciones sobre sexo y hombres. Las recetas se elaboran siguiendo viejos cuadernos de cocina, escritos a principios del siglo XX


sábado, 26 de enero de 2013

PIERNA DE CORDERO ASADA

    Una receta ideal para una comida familiar
   La receta que presento hoy, pierna de cordero asada, es ideal para una comida familiar. Sale muy sabrosa y permite cualquier tipo de guarnición. Como veréis a continuación, resulta muy fácil de hacer, aunque su preparación debe programarse un día antes.
                     
        INGREDIENTES: Una pierna de cordero, cuatro dientes de ajo, sal, pimienta, aceite de oliva, vino blanco y manteca de cerdo.
    MODO DE ELABORACIÓN: Se tritura el ajo junto con la sal y dos o tres granos de pimienta negra. Se practican varios cortes en la pierna y se unta con la mezcla triturada por toda su extensión. Se moja el fondo de la bandeja del horno con aceite de oliva y se coloca la pierna encima. Se vierte sobre ella un vaso de vino blanco y se deja reposar toda la noche. Antes de cocinarla se pone el horno a precalentar y, entretanto, se distribuyen sobre la pierna varios pegotes de manteca blanca. Se mete en el horno y se deja asar a 180 grados durante una hora aproximadamente. Se trata de un tiempo orientativo. Lo mejor es pinchar la carne de vez en cuando y retirarla del fuego al comprobar que está tierna. Del mismo modo, es conveniente abrir el horno a la media hora y cerciorarse de que la pierna tiene jugo. Si observamos que se ha quedado seca, se riega con vino blanco y se deja que continúe asándose.
    En función de los gustos, se puede servir acompañada de patatas fritas, verduras a la plancha e, incluso, arroz blanco. ¡Que la disfrutéis!
       ¡Feliz fin de semana! Y si es erótico, mejor.

domingo, 20 de enero de 2013

ENSALADA DE INVIERNO

    Un plato consistente con una llamativa presentación
   Hoy traigo a estas páginas otro de los inventos gastronómicos de mi prima Simonetta DE SIMÓN A SIMONETTAensalada de invierno, que ella ha bautizado con dicho nombre por la mezcla de ingredientes fríos y calientes, además de por su alto valor calórico. Se puede tomar para la cena o prepararse como primer plato de una comida especial. Paso, en primer lugar, a enumerar los ingredientes y explico, a continuación, cómo se prepara y se adorna.
                      
INGREDIENTES: Pan cortado en cuadraditos y frito, bacon en tiras, queso cheddar, lechuga, hojas de espinaca, nueces troceadas, aceite de oliva, sal y unas gotas de vinagre de Módena.
MODO DE PREPARACIÓN: Se corta el pan en cuadraditos, se fríe en aceite de oliva y se reserva. A continuación se cortan a tiras varias lonchas de bacon, se fríen igualmente y se reservan. En una fuente grande se pone el resto de los ingredientes de la manera siguiente: en el centro, la lechuga troceada y, rodeando a la lechuga, las hojas de espinacas limpias y sin cabos. Entre la espinaca y la lechuga se colocan el pan frito y las tiras de bacon que habíamos reservado, tal como aparecen en la fotografía. Sobre las hojas de espinacas y en el extremo del plato, las nueces troceadas; y se distribuye por todo el plato el queso cheddar, también cortado en cuadraditos. Finalmente se le añade la sal, aceite de oliva al gusto y unas gotas de vinagre de Módena.
   El resultado: una ensalada original, consistente y riquísima, cuya presentación abre el apetito con solo mirarla.
     ¡Espero que os animéis a prepararla y la disfrutéis mucho!
     ¡Feliz fin de semana! Y si es erótico, mejor...

TALLARINES CON TOMATE CHERRY

 Las lecciones de mi prima Simonetta entre fogones
    La base de los cursos sobre tendencias gastronómicas que mi prima Simonetta DE SIMÓN A SIMONETTA imparte a los empleados de un hotel de lujo de Madrid reside en la paciencia a la hora de cocinar. Es el toque invisible con el que ella obtiene resultados espectaculares partiendo de ingredientes muy básicos. Una muestra de su paciente habilidad entre fogones es la receta que os presento hoy: tallarines con tomates cherry.
INGREDIENTES: ½ kilo de tallarines, ½ kilo de tomates cherry, un vaso de aceite de oliva, 3 cabezas de ajo y una pizca de sal.
MODO DE PREPARACIÓN: Se lavan los tomates y se les hace un corte lateral a cada uno. Se echan en un recipiente con agua y se ponen al fuego. Cuando el agua rompa a hervir, se dejan un minuto y se retiran del fuego. Se reserva el agua de cocción y a los tomates, una vez fríos, se les quita la piel y se apartan. El corte realizado en cada tomate y el hervor facilitan dicha tarea. La piel sale fácilmente sin que se deshagan. A continuación se pelan los ajos y se les quita el tallo central. Los ajos frescos no tienen este tallo, por lo que no es necesario extraerlo en caso de elegir esta variedad. Ya pelados y sin tallo, se echan enteros en una sartén con el aceite y se ponen a fuego muy lento. El objetivo es que queden tiernos sin que lleguen a dorarse ni a oscurecerse, y aquí reside el ingrediente fundamental de la paciencia. Esta tarea lleva un buen rato porque, para conseguir que queden blancos y tiernos, es necesario bajar la intensidad del fuego conforme veamos que los ajos empiezan a tomar color. Cuando ya estén casi tiernos, se agregan los tomates que teníamos reservados, se salan al gusto y se remueven suavemente, con el fin de que se mezclen los sabores sin que el tomate se deshaga. La salsa estará lista cuando el aceite haya adquirido el color rojo del tomate y comprobemos que tanto ajos como tomates han quedado tiernos
    Mientras el ajo y el tomate se están haciendo a fuego muy lento, se ponen a cocer los tallarines en el agua de hervir los tomates que teníamos reservada. Simonetta siempre dice que el secreto para que la pasta salga al dente es tan sencillo como seguir los consejos del fabricante, es decir, tiene que hervir los minutos exactos que se indiquen en la bolsa (8, 9 o 10, según la marca).
    Finalmente, se aparta en cada plato la pasta con la salsa al lado, tal como figura en la fotografía de arriba a la derecha. Antes de comerlo, cada comensal estruja tomates y ajos con un tenedor y los mezcla con la pasta. El resultado es un plato sabroso con el exquisito sabor de tres ingredientes sencillos mezclados con paciencia: aceite de oliva, ajo y tomate.
      Espero que os animéis a probarla y la disfrutéis mucho.
      Feliz domingo!!! Y si es erótico, mejor...

miércoles, 16 de enero de 2013

PLACER EFÍMERO

Desnudo, el macho se inclinó sobre la hembra, bajó los tirantes de la prenda roja y descubrió sus pechos protuberantes...
    Nada más despedir a sus amigas, EL CANOSO volvió al salón y se tiró encima de Olivia, que seguía tumbada en el sofá. Cual cazador ansioso por atrapar a su presa, volcó sobre ella todo el peso de su cuerpo y mordisqueó su cuello y sus pómulos. Lenguas enredadas en besos largos y profundos y las manos de él desabrochando la chaqueta de punto negra que ella vestía sobre un sugerente top de seda roja. LARGA FIESTA
                          
    Desnudo, el macho se inclinó sobre la hembra, bajó los tirantes de la prenda roja y descubrió sus pechos protuberantes, que crecían con las caricias de los labios masculinos. Labios que viajaban de los pezones a la boca y manos que despojaban a Olivia del resto de su ropa íntima. Los dedos exploraban el bosque humedecido y abrían los pétalos de la flor cubierta del rocío del placer. El árbol de la vida se introdujo en la tierra blanda que se balanceaba para recibir al tronco que embestía con fuerza, entrando y saliendo hasta regar con su savia blanca la completa extensión del jardín gozoso...
    Con la piel aún erizada por las vibraciones del orgasmo, Olivia escuchó los rugidos de la fiera saciada y comprobó con decepción que su compañero, además de dormir como un lirón, roncaba. Aunque ella también se había quedado satisfecha, el placer sentido se le antojaba excesivamente efímero. No tenía sueño y no sabía qué hacer. Le irritaban los hombres que se dormían un instante después de eyacular y ese hecho, unido a los molestos ronquidos, la incitó a tomar la decisión de marcharse. No quiso despertarlo para despedirse, pero le dejó una atenta nota que incluía su número de teléfono.
    Días después, en vísperas de Fin de Año, Olivia supo por amigos comunes que El Canoso estaba preparando una gran fiesta en su casa para celebrar la Nochevieja. Esperaba que la telefoneara para invitarla, pero esa llamada no se produjo. Ella hizo planes con Emi Abbott que, por supuesto, incluían terminar la noche en El Maligno, donde volvieron a encontrarse. El Canoso entró en el club al despuntar el alba del primer día de 2013, acompañado de varias jovencitas. Olivia estaba en la barra cuando lo vio llegar. Alzó su mano derecha para saludarlo entre el gentío que se agolpaba para pedir bebidas, sin obtener respuesta alguna del caballero, que actuaba como si no la hubiera visto. Y ella, sorprendida por tanto desdén, se hizo paso entre la gente y se plantó justo a su lado, esperando una reacción que no se produjo. Ni un simple “hola” por parte del hombre, que charlaba animadamente con sus amigas e ignoraba por completo la presencia de Olivia.
   -No entiendo su actitud ni sé por qué está tan ofendido. No me marché de su casa sin despedirme. Le dejé una nota, comentó a Emi. Al menos, debería saludar, aunque solo fuera por educación, precisó .
    -No sé de qué te extrañas. Aquí abundan los hombres oscuros, rió esta última.
    -Y maleducados, por lo que veo.
   -Deja de darle vueltas, Olivia. No te preocupes por la reacción de un viejo que no te pega nada.
    -Me caía bien. Pensaba que podíamos ser amigos.
    -Pues te has equivocado, ya lo ves, aseveró Emi.
    Olivia asintió y no volvió a mirarlo durante el resto del tiempo que permanecieron en el club.
   -Pensándolo bien, no me interesa seguir relacionándome con un individuo que se queda dormido después de un buen polvo, aseguró a su amiga.

martes, 8 de enero de 2013

LARGA FIESTA

Degustaba el bombón en los labios de la muchacha mientras achuchaba a Olivia contra su torso...
    Una semana después de la primera vez, Olivia y EL CANOSO volvieron a verse, y no porque él la llamara a la vuelta de su viaje de negocios, tal como había prometido. El escenario fue el mismo en que se conocieron: habitación azul de El Maligno a altas horas de la madrugada. Ella estaba con Emi, ambas de pie y de espaldas a la puerta, lo que impidió que lo vieran llegar. Él entró, abrazó a Olivia por detrás y besó con delicadeza su cuello. Ella se volvió para saludarlo y no pudo evitar torcer el gesto al comprobar que su galán estaba acompañado de dos guapas jóvenes, a las que conocía de verlas por el club.
   -Hoy vengo con las chicas, pero no te preocupes. Te las presento y te tomas una copa con nosotros, le dijo él.
    Olivia obedeció y tomó el camino hacia la barra junto a El Canoso y sus dos amigas. Emi se quedó hablando con un nuevo pretendiente al que acababa de conocer: El Montañero, del que tendréis noticias en próximos relatos.
                     
    A lo largo de la noche, Olivia pudo comprobar que su caballero estaba bien solicitado por las dos muchachas que lo acompañaban, aunque dedujo que las atenciones femeninas estaban más relacionadas con su carácter generoso y lo abultado de su cartera que con sus atributos masculinos. “Son jovencitas que solo quieren que les pague todas las copas”, susurró al oído de Emi en un momento en que ambas se cruzaron en el pasillo que separa la habitación azul de la roja. Entre copa y copa y confesiones en esta última estancia, Oliviasupo que El Canoso acababa de dejar atrás un larguísimo matrimonio y tres hijos y se dedicaba de lleno a ganar dinero y a vivir la vida, “mi segunda juventud” tal como él mismo reconocía. No se trataba del tipo de hombre que anda mendigando amor, cariño o sexo. Sí, de un galán simpático, buen conversador, generoso y extrovertido. “Un nuevo amigo para echar buenos ratos”, pensaba ella.
   Cuando la madrugada dio paso a una mañana plomiza y El Maligno cerró sus puertas, Olivia dejó a Emi con El Montañero y se dispuso a prolongar la fiesta junto a El Canoso y sus amigas en la lujosa mansión cercana a la Plaza Mayor que ya había tenido el placer de conocer. Volvió a recostarse en el confortable sofá de cuero negro aunque, en esta ocasión, no era la única invitada. Se encontraba entre El Canoso y sus dos amigas. Frente al grupo, una mesa baja de cristal sobre la que reposaban botellas de güisqui y ron, latas de refrescos, una cubitera con hielo y un plato lleno de bombones. La más joven de las chicas cogió uno de ellos, metió la mitad en su boca y acercó su rostro al del hombre, invitándolo con un gesto provocativo a tomar la otra mitad del dulce.
    El Canoso degustaba el bombón en los labios de la muchacha mientras pasaba su brazo derecho por la espalda de Olivia, la arrastraba hacia sí y la achuchaba contra su torso, como si pretendiera hacerle entender que la tenía pegada a él y que la deseaba aunque al mismo tiempo sucumbiera a las mieles de otra. Entretanto estas reflexiones sobrevolaban sus pensamientos, sentía el juego de unos dedos largos sobre las medias de seda que cubrían sus muslos prietos: los de la otra amiga, que la acariciaba distraída con la mano que no sujetaba la copa.
   Olivia es mujer de decisiones repentinas y así, de sopetón, se deshizo del abrazo de El Canoso y se levantó.
    -Me marcho, amigos. Estoy cansada y no me gusta este juego.
     Las dos jovencitas se miraron a los ojos y respondieron al unísono.
   -Mejor, nos vamos nosotras. Os dejamos en la intimidad, precisó la más joven con una sonrisa pícara.
     -Como gustéis, contestó el anfitrión. Os acompaño a la puerta.
    Era la segunda vez que se habían visto y, tal como ocurriera en la primera ocasión, El Canoso y Olivia se quedaron solos en el mismo escenario. La diferencia ahora estribaba en que los esperaba un fin de semana en el que él no debía marcharse a ningún viaje de negocios...

TIRAS DE CARNE SALTEADAS CON VERDURAS

      Un plato suculento y muy fácil de elaborar
     Mi prima Simonetta DE SIMÓN A SIMONETTA es capaz de improvisar un plato suculento con ingredientes muy básicos y añadirle un toque especial que le aporte sabor, además de originalidad. Es el caso de los brotes de soja en la receta que os presento hoy: carne en tiras salteada con verduras, riquísima y muy fácil de elaborar. Los brotes se venden en cualquier tienda de verduras o supermercado, en bandeja o a granel.
                   
INGREDIENTES (para 4 personas): Cuatro filetes, que pueden ser de jamón de cerdo o de babilla de ternera, según gustos y bolsillos; 2 tomates, una cebolla grande, un pimiento verde, 150 gramos de brotes de soja, 2 dientes de ajo, aceite de oliva, sal, pimienta, tomillo y orégano.
MODO DE PREPARACIÓN: Se cortan en juliana la cebolla y el pimiento verde. Se filetean los dientes de ajo y el tomate se pela y se trocea. Se saltean a la vez todas las verduras, incluidos los brotes de soja, en un dedo aceite de oliva. Con unas tijeras de cocina se cortan los filetes a tiras y se añaden al salteado. Se refríe la carne junto con las verduras y se le añaden la sal y las especias citadas. Se remueve todo y se mantiene a fuego medio hasta que la carne quede tierna. Los trozos de tomate se machacan con una cuchara de madera, con el objetivo de que quede deshecho en la salsa. A la hora de servirlo, se presenta con las tiras de carne en el centro y la verdura alrededor, tal como aparece en la fotografía. El resultado: un plato muy sencillo de preparar, exquisito y de alto valor nutritivo.

ROPA VIEJA

     Un plato típico y sencillo que se obtiene de las sobras del puchero andaluz o cocido
    La receta que presento hoy no puede tener más solera. Se trata de una ropa vieja que, como supongo sabréis, se obtiene con las sobras del COCIDO O PUCHERO ANDALUZ. Se trata de un plato exquisito cuya elaboración, una vez que has preparado un cocido y has logrado que te sobre, no entraña ninguna dificultad. Enumero a continuación los ingredientes y luego explico cómo se hace este sabroso guisado.
                   
                                  
INGREDIENTES: Una cebolla, dos patatas, un pimiento verde, dos dientes de ajo, aceite de oliva, una cucharada de pimentón, una pizca de comino molido, una pizca de orégano y sal. Del cocido se utilizan los garbanzos sobrantes, la verdura, el morcillo de ternera y el pollo.
MODO DE ELABORACIÓN: Se cortan las patatas a cuadritos, se salan al gusto, se fríen en aceite de oliva, se escurren y se reservan en un plato hondo o recipiente tapado. A continuación, en una sartén grande, se refríen la cebolla y el pimiento verde, también en aceite de oliva, cortados en juliana (a tiras) y los ajos pelados y en rodajas. Cuando empiecen a adquirir color se incorporan las sobras del cocido por este orden: primero, los garbanzos y la verdura, que se remueven unas cuantas veces y se mezclan bien con el refrito anterior. seguimos con el morcillo de ternera y el pollo, que se desmenuzan y se agregan. Una vez que estén todos los ingredientes muy bien mezclados, se añaden el pimentón y el resto de las especias, se vuelven a remover, se corrige de sal si es necesario y se aparta.  
   A la hora de servir, decoramos los platos como figura en la fotografía de la izquierda: ponemos la ropa vieja en el centro y la rodeamos con las patatas fritas que teníamos reservadas. Mi deseo es que, si tenéis sobras de LA CEREMONIA DEL COCIDO, os animéis a prepararla y la disfrutéis mucho.

lunes, 7 de enero de 2013

CARNE AL JEREZ

   Una receta muy fácil de preparar en la olla exprés
    La receta que os propongo hoy sábado es una carne en salsa al vino de Jerez. Riquísima y muy fácil de hacer, sobre todo si usáis la olla exprés. Empiezo con los ingredientes y paso, a continuación, a explicar cómo se prepara.
                    
    INGREDIENTES (para 4-6 personas):
   Un kilo de carne troceada que puede ser de ternera o cerdo. A quienes prefieran ternera, mi consejo es que sea de babilla. Si elegís cerdo, recomiendo el magro. Además, una cebolla, dos dientes de ajo, una cucharada de harina, un vaso de vino de jerez, un vaso de agua, una hoja de laurel, sal, pimienta y aceite de oliva.
    MODO DE ELABORACIÓN:
    Se cubre de aceite de oliva el fondo de la olla exprés y se refríen en él la cebolla picada y los dos dientes de ajo pelados y enteros. Cuando empiecen a tomar color se le añade una cucharada pequeña de harina y se remueve todo bien con una cuchara de madera. A continuación se salpimenta la carne, se agrega a la olla y se mezcla con el refrito, sin dejar de mover hasta que la carne empiece a dorarse. Se incorporan el vaso de vino de Jerez y la hoja de laurel, se vuelve a remover y se deja al fuego sin tapar hasta que el vino se evapore. Finalmente, se echa al guiso el vaso de agua y se cierra la olla. Veinte minutos después, se aparta del fuego, se destapa la olla y se pincha la carne para asegurarse de que esté tierna. Se sirve bien caliente acompañada de una guarnición. Si hay niños en casa, lo más acertado son patatas fritas. En caso contrario, podéis acompañarla con arroz blanco, judías verdes salteadas o champiñones rehogados. Son mis sugerencias, pero cada cocinero puede escoger lo que más le guste. Cualquier verdura resulta apetecible como acompañamiento para esta deliciosa carne...

COCIDO O PUCHERO ANDALUZ

   La ceremonia del cocido, en imágenes   
   Del cocido andaluz se obtienen tres suculentos platos que reconfortan el cuerpo y alivian el alma. LA CEREMONIA DEL COCIDO. Tengo el gusto de presentar las fotografías de los platos que conforman esta receta, una de las más populares de la cocina tradicional española. 
                 Primer plato: sopa con fideos 
                  
              Segundo plato: garbanzos con verduras  
                 
                     Tercer plato: la pringá
           
           
    La elaboración de este tesoro gastronómico no guarda mayor secreto que el de la paciencia. Una larga cocción a fuego lento, vigilando el proceso para que el cocido no se quede sin agua y no se pegue. Espero que os animéis a prepararlo y lo disfrutéis mucho.

LA CEREMONIA DEL COCIDO

Un puchero andaluz del que se obtienen tres platos: la sopa con fideos, los garbanzos con verduras y la famosa pringá
    El cocido es un plato reconfortante y energético que calienta el cuerpo y anima el alma. Su preparación es sencilla pero necesita varias horas ya que exige, para obtener el máximo sabor, que la cocción se realice a fuego lento. La modalidad que suelo escoger no es el famoso cocido madrileño, sino el no menos reputado puchero andaluz, que preparo como siempre lo ha hecho mi madre: sacando primero un caldo que, como ella suele decir, resucita a los muertos. A continuación, los garbanzos y la verdura y, finalmente, la pringá. En esta  publico la receta del cocido solo con la foto del caldo en el caldero. En el próximo post subiré las imágenes de toda la ceremonia completa.
                     
    La preparación de un cocido es una auténtica ceremonia gastronómica que hay que decidir, al menos, con un día de antelación. El motivo es que los garbanzos tienen que estar en remojo desde la noche anterior para que luego queden tiernos. Se hace para un mínimo de seis personas, lo que lo convierte en un plato ideal para tener invitados a la mesa. Empiezo, como es habitual en estas crónicas de recetas con solera, apuntando los ingredientes, para pasar luego al modo de preparación. 
    INGREDIENTES (para un mínimo de seis personas):
   Un kilo de garbanzos, que deben haber estado un mínimo de cinco o seis horas en agua antes de empezar la cocción y un máximo de 10; ½ pollo; ½ kilo de morcillo de ternera; un buen trozo -200 gramos aproximadamente- de tocino de cerdo ibérico; un hueso de jamón; dos zanahorias grandes, 1 patata, un puerro, un nabo, una rama de apio, agua y sal.
    MODO DE ELABORACIÓN:
    Se echan en un caldero bien grande el pollo, el morcillo de ternera, el tocino y el hueso de jamón. Se añade sal a gusto, aunque no mucha. Hay que tener en cuenta que el hueso de jamón y el tocino ya son salados. Es mejor quedase corto que pasarse. Se cubre de agua, se tapa y se pone a fuego lento hasta conseguir un caldo concentrado. El tiempo de cocción aproximado es de hora y media, aunque debemos tener la precaución de sacar el pollo antes, mas o menos a la media hora, con el objetivo de que no se deshaga. Una vez listo el caldo, se aparta en la sopera donde vaya a servirse y se deja el resto de los ingredientes en el caldero de cocción. Ya tenemos la sopa que constituye el primer plato y que suele tomarse acompañada de fideos. Estos solo necesitan dos minutos para quedar tiernos, por lo que se agregan justo antes de servir la sopa, que se debe degustar bien caliente.
    El siguiente paso es poner los garbanzos en el caldero donde teníamos el morcillo de ternera, el tocino y el hueso de jamón, cubrirlo todo de agua y ponerlo a cocer tapado. Cuando los garbanzos y la carne lleven un rato al fuego y empiecen a enternecerse se pica toda la verdura y se añade al caldero. El paso final, ya con todo casi tierno, es agregar el pollo que teníamos reservado para que dé sabor al cocido en sus últimos minutos de cocción. Se corrige de sal si es necesario y se comprueba que tanto la carne como los garbanzos hayan quedado tiernos. Ya hemos obtenido el segundo plato del cocido, es decir, los garbanzos y la verdura, que se sirven a continuación de la sopa.
    El colofón de la ceremonia es la pringá, que se prepara de la siguiente forma: se sirve a cada comensal un trozo de morcillo, un trozo de pollo y un trozo de tocino. Usando el cuchillo y el tenedor, se parten los citados alimentos y se mezclan muy bien. Se colocan sobre pan tostado y... ¡a disfrutar!
   Os animo a probar este reconfortante cocido que aminora los rigores del invierno y a disfrutar del placer de cocinar y deleitarse con el sabor inconfundible de uno de los platos más tradicionales de la gastronomía española.                                 

miércoles, 2 de enero de 2013

ESTOFADO DE PATATAS EN PASEO

Una comida energética para después de una noche de sexo desenfrenado...
    Este delicioso y sencillo guisado es rico en proteínas e hidratos de carbono. Altamente nutritivo, no engorda mientras no abuséis mojando pan en la salsa. Por su extraordinario aporte de energías es ideal para una comida de sábado o domingo, sobre todo si acabáis de disfrutar de una mañana de sexo desenfrenado. Lo recomiendo también a las madres de criaturas en edad de crecer, para cualquier día de la semana. La patata gusta a todos los niños y la carne sale tan tierna que la devorarán encantados. 
    Lo he preparado en la cocina de mi apartamento, ataviada con un delantal de diseño que me ha regalado mi amiga Olivia N. y acompañada de Katty Lloyd, MIS AMIGAS que estrenaba una cámara de última generación en color rosa chicle y se empeñó en inmortalizar mis artes culinarias haciendo de reportera dicharachera.               
                   
INGREDIENTES (para 4 personas): 
Un kilo de patatas, 1/2 kilo de carne troceada (recomiendo la babilla, que puede ser de cerdo o de ternera, según gustos y bolsillos); media cebolla muy picada, 3 dientes de ajo enteros, un cacito de aceite, un vaso pequeño de vino, una cucharadita de harina, sal, una pizca de pimienta, una hoja de laurel y unas hebras de azafrán auténtico (no colorante alimentario)
                  
MODO DE PREPARACIÓN: 
Poner el aceite al fuego en una cacerola grande y rehogar la cebolla y los dientes de ajo pelados y enteros. Añadir la harina y mover con una cuchara de madera hasta que se diluya completamente y se dore. Agregar la carne, la sal, la pimienta, el laurel y el azafrán. Mezclar todo y remover durante unos minutos. Seguidamente, echar el vaso de vino y tapar hasta que se consuma. Cubrir el guiso de agua y, cuando la carne esté casi tierna, poner las patatas troceadas y corregir de agua si consideráis que el guiso lo necesita (dependerá del tipo de carne. Mientras más dura sea, más tiempo de cocción y más agua necesitará). Unos diez minutos después, el estofado habrá quedado en su salsa y estará listo para servir.                                

POLLO A LA MARENGO

Una original y antiquísima receta, escrita por mi bisabuela
   Esta receta de Pollo a la Marengo forma parte de un recetario mucho más antiguo, que escribió mi bisabuela y que mi abuela cosió cuidadosamente a uno de los suyos. El tipo de papel y la caligrafía lo diferencia claramente del resto.  La forma de cocinar el pollo, salteándolo sin apenas aceite y acompañado de “cebollitas del tamaño de nueces” me llamó poderosamente la atención y decidí probarlo. La aventura fue un éxito y tanto mi hijo como yo lo disfrutamos mucho. Enumero a continuación los ingredientes y paso luego a copiar textualmente del viejo cuaderno la forma de elaboración.
    INGREDIENTES:
   Un pollo troceado, 12 cebollitas del tamaño de nueces, 1 hoja de laurel, un diente de ajo, una copa de coñac, aceite de oliva, un vaso de caldo, sal, pimienta o agua. (Las cebollitas que yo encontré son las llamadas "francesas", más grandes que una nuez pero mucho más pequeñas que las cebollas corrientes).
    MODO DE ELABORACIÓN:
    En una sartén ancha y chata se echa aceite fino para mojar el fondo nada más. En tan poca grasa y sobre fuego muy vivo se saltean los trozos del ave con una docena de cebollitas del tamaño de nueces, una hoja de laurel, un diente de ajo y la sazón correspondiente de sal y pimienta. Las cebollas y los trozos de pollo han de dorarse muy bien y por igual en media hora escasa, sin dejar un instante de saltear la sartén. Al cabo de este tiempo se saca el pollo de la sartén con una espumadera, se aparta en un plato y la grasa y las cebollas de la sartén se pasan a una cacerola para rehogar en ella una cucharada de harina hasta que tome color de castaña, revolviéndola sin cesar durante cinco minutos. Se moja enseguida con caldo de puchero o agua y se añade una copita de buen coñac. Así ligada, la salsa cocerá sobre fuego fuerte otros cinco minutos, pero meneándola siempre con la espátula y apartando luego la cacerola de la lumbre, se incorpora el pollo que habíamos reservado, se tapa bien la cacerola, se pone otra vez al fuego y se va añadiendo agua hasta que esté tierno.
    La receta no tiene ninguna dificultad, aunque reconozco que la media hora salteando el pollo sin parar requiere la paciencia que debe caracterizar a cualquier cocinero o aficionado que se precie. Una vez conseguido el salteado, el resto de la receta resulta muy fácil. Espero que os animéis a preparar este guisado sabroso y original. Un plato exquisito para una comida familiar o romántica, según los casos.
    ¡Que paséis una feliz tarde! Y si es erótica, mejor...

DORADA A LA SAL

Un plato marinero exquisito y fácil de preparar
    Este plato marinero resulta exquisito y muy fácil de preparar. Solo se necesitan el pescado y la sal. Cuando vayáis a comprar las doradas debéis explicar al pescadero que son para cocinar a la sal, es decir, debe sacarles las tripas sin abrirlas, haciendo un único corte justo debajo de la cabeza. Mi recomendación es acompañar el plato con un alioli suave, cuya receta reproduzco también. Explico, a continuación, cómo se prepara el pescado y sigo luego con la salsa alioli.
INGREDIENTES: Dos doradas enteras y dos kilos de sal gorda especial para hornear. Si no encontráis la citada sal podéis usar cualquiera, siempre que sea marina, es decir, gorda.
MODO DE PREPARACIÓN. Sacar la bandeja del horno y ponerlo a precalentar a unos 180-200 grados. Mientras que está listo, se cubre de sal el fondo de la bandeja y se colocan las doradas encima. Seguidamente, se les echa la sal por encima hasta cubrirlas por completo, tal como se ven en la fotografía de la izquierda. Se baja la temperatura del horno hasta unos 140-150 grados, se introduce la bandeja con el pescado cubierto de sal y se deja hornear durante 35 minutos. Pasado este tiempo, se apaga el horno, se deja enfriar y se retira la sal, que sale en bloques. Las doradas quedan como aparecen en la segunda imagen bajo estas líneas.
                       
             
    El pescado debe servirse pelado, sin cabeza y sin espinas y acompañado del alioli. Para ello, valiéndose de cuchillo tipo pala y tenedor, se retira la piel -sale con mucha facilidad- se extraen los lomos y el resto de la carne y se coloca en la fuente donde vaya a servirse, con un círculo de alioli en el centro y el resto de la salsa rodeando al pescado, como se aprecia en la siguiente fotografía: 
              
SALSA ALIOLI
INGREDIENTES: 1 huevo, un vaso de aceite de girasol, una pizca de sal y un diente de ajo grande.
MODO DE PREPARACIÓN: Se echan los ingredientes en el orden escrito en el vaso de la batidora y se baten hasta formar una salsa dura y consistente. El secreto para que no se corte y salga con la textura idónea consiste en no mover el brazo de la batidora mientras esté trabajando. ¡Que lo disfrutéis!

EL CANOSO

Sus cuerpos se fundieron en uno, sus labios se pegaron y sus lenguas se abrazaron en un beso largo y húmedo...
   Olivia fue a despedirse de sus amigas para marcharse a desayunar con El Canoso y se topó con El de 28, que trataba de interceptar su paso extendiendo los brazos para tapar la puerta de entrada a la habitación azul. NUEVA CONQUISTA
    -Necesito pasar. Tengo prisa, afirmó, seca y tajante.
   -No me abandones, Olivia, por favor. Dime dónde vas. Te necesito, musitó en tono lastimero, como si se sintiera culpable por solicitar unas explicaciones que no merecía.
    -Busca otra candidata entre todas las de tu amplia corte. Aparta y déjame en paz, espetó ella al tiempo que lo empujaba con fuerza y se dirigía, a pasos agigantados, al sofá que ocupaba el resto del grupo. Él la tomó del brazo y, mirándola a los ojos, le dirigió palabras más suplicantes que románticas:
    -Sabes que LA PRESUNTA IMPLICADA me echó de su casa. No tengo dónde ir. Permite que me quede unos días contigo, hasta que encuentre un sitio de alquiler. No me dejes tirado, por favor.
    -Me voy a desayunar con un amigo y no pienso darte mis llaves. Esperame en la puerta de mi casa o en el bar de al lado, si te conviene. Adiós, se despidió con desdén.
    Emi y Wynie conversaban animadamente con los amigos de El de 28 e interrumpieron la charla unos momentos para desear a Olivia suerte con su nueva conquista. Esta desapareció altiva por la puerta de la estancia y se dirigió hacia la salida del local, donde la esperaba El Canoso.
                             
    La noche empezaba a clarear para dar paso a una mañana que se presentaba nublada. El rocío humedecía las callejuelas estrechas del centro de Madrid en dirección a la Plaza Mayor y su efecto abrillantador realzaba la majestuosidad de los edificios señoriales. Desde pequeña, a Olivia le gustaba mirar las mansiones e imaginarse las vidas de lujo y comodidad de sus habitantes. Eso es lo que hacía ahora, sin pensar que estaba a punto de cruzar el portalón de acceso a una de ellas.
    El Canoso sacó de su cartera una tarjeta que introdujo en la hendidura de la gran puerta.
    -Una llave moderna para una antigua mansión restaurada, observó Olivia.
    -Así es. Perteneció a mis antepasados y ahora a mí. Las ventajas de ser hijo único, precisó. Pasa, por favor. Estás en tu casa, la invitó con gesto galante.
    Un sobrio patio interior precedía a un amplio salón decorado con muebles de madera noble y cuadros de señores de otra época. El Canoso llamó por teléfono y, cinco minutos después, un camarero uniformado entraba con dos bandejas en sus brazos, sobre las que reposaba un suculento desayuno. El anfitrión pidió a Olivia que se sirviera mientras él tomaba una ducha y se cambiaba. Debía salir en breve hacia el aeropuerto a causa de un viaje de negocios.
    Ella saboreaba bollos y cruasanes recién horneados y bebía a sorbos cortos un oloroso café, al tiempo que sus ojos embelesados examinaban cuadros y tapices, lámparas y armarios. Una decoración que mezclaba con gusto exquisito piezas legendarias con objetos de diseño. “¿Quién es este hombre y qué hacía en El Maligno”, se preguntaba para sus adentros sin acertar a coordinar respuesta alguna.
    El Canoso salió del baño oliendo a perfume caro y elegantemente vestido con un traje de chaqueta color camel que parecía hecho a medida. Sin tiempo para tomar asiento, se sirvió un café con leche que apuró en dos tragos. Se acercó al sofá de cuero negro que ocupaba Olivia, ella se levantó y él abrió sus brazos. Sus cuerpos se fundieron en uno, sus labios se pegaron y sus lenguas se abrazaron en un beso largo y húmedo...
    El Canoso pidió a su invitada que terminara tranquilamente el desayuno y dejara la puerta bien cerrada antes de marcharse. El tenía el tiempo justo para tomar su vuelo. Anotó su teléfono y le aseguró que la llamaría a su vuelta.
    -¿Y eso cuándo será?, preguntó ella.
    -En breve, se limitó a contestar el hombre... Olivia examinó complacida el porte elegante de una figura alta y delgada que se alejaba a pasos largos de la amplia estancia. Escuchó el sonido de la puerta, cerró los ojos y se recostó en el confortable sofá...

NUEVA CONQUISTA

Un tipo alto, de rostro delgado y risueño y cabellos blancos, la miraba embobado...
    Cuando se cruzan las puertas de El Maligno desaparecen los compromisos y se olvidan los amores. Los hombres se quitan el anillo; las chicas buenas se vuelven malas; y las malas, peores. Se establecen relaciones variopintas y complicidades impensables. Ellos hablan de las fáciles y de las difíciles; de las que conocen porque son clientas asiduas y de las que no saben nada porque acaban de llegar por vez primera; de las que se han tirado alguna vez y de otras a las que jamás han tocado, y no por falta de ganas. Ellas tampoco se quedan atrás. No resulta extraño escuchar a un grupo de mujeres reírse a carcajadas a causa del escaso tamaño de los atributos de un hombre al que todas han probado.
                        
   La noche en que Olivia supo por Wynie que El de 28 estaba besándose con otra en la fila para entrar a los baños y decidió ignorarlo, un atractivo caballero llegó para ocupar su hueco, tal como esta última había previsto. NOCHE EN EL MALIGNO Entró en la sala azul y se plantó frente al sofá que ocupaba el grupo, mirándola embobado. Olivia se sintió observada y alzó la vista. Frente a ella, un tipo alto, de rostro delgado y risueño y cabellos blancos. Según sus cálculos, debía ser unos ocho o diez años mayor y podría tratarse de su primera incursión en el club. Estaba segura de no haberlo visto nunca por allí. Le devolvió la sonrisa que le dirigía y el galán le preguntó con voz de locutor de radio si le gustaría tomar una copa con él. Olivia no dudó en dejar a Emi y a Wynie con los amigos de El de 28 y seguir hasta la barra a su nuevo pretendiente.
    Mientras El Canoso pedía las bebidas de ambos, Olivia miraba por el rabillo del ojo a El de 28, que conversaba animadamente con la mujer a la que, según las informaciones de Wynie, acababa de besar en la boca. Hecho que no le extrañaba, puesto que su amante la tenía cogida por la cintura hasta que se dio cuenta de su presencia y la soltó. Olivia dejó de observarlo de reojo y se dispuso a coger el vaso que te ofrecía su nuevo acompañante y desaparecer a su lado, en dirección a la habitación roja.
    Tomaron asiento en un sofá de dos plazas. El Canoso alzó su copa al tiempo que le dirigía una cautivadora sonrisa y Olivia cayó en las redes de la seducción.
   -Si sigues regalándome esas sonrisas soy capaz de enamorarme, expresó con voz coqueta.
  -Siento que eres especial, le contestó él. No suelo hablar con mujeres que están acompañadas, y mucho menos, invitarlas a una copa para que se vengan conmigo, precisó.
   -No lo he hecho por la copa, aclaró ella. He querido dejar que me conquiste un caballero como tú.
    -Un honor escuchar esas palabras de labios tan hermosos, la piropeó el hombre. Espero y deseo no decepcionarte, pronunció segundos antes de acercar su boca a la de Olivia y entregarse a un beso cálido y profundo, duradero y dulce...
     Nada más separar sus rostros, Olivia descubrió a El de 28 allí plantado, delante de ellos, como si estuviera esperando que terminaran de besarse para hablarle. En esta ocasión, estaba en lo cierto.
   -Vamos a tu casa, Olivia. Quiero estar a solas contigo, expresó en tono expeditivo, ignorando la presencia de El Canoso.
    -Estoy acompañada, por si no te has dado cuenta, contestó ella, cortante. Y no quiero volver contigo en plan pareja. Ni ahora ni nunca, que lo sepas. Con lo que te hace sufrir LA PRESUNTA IMPLICADA y los besos de tus nuevas amistades, ya tienes suficiente circo en tu vida. No me interesa formar parte de tu corte femenina, indicó con retintín.
    -No existe esa corte de la que hablas. Te confesé que me había enamorado de La Presunta Implicada y lo mantengo. Pero a ella no puedo tenerla y en cambio tú, cuando has estado conmigo, me has dado más de lo que cualquier hombre podría soñar. No quiero perderte.
    Al escuchar la impetuosa declaración de su rival, El Canoso hizo amago de levantarse.Olivia lo retuvo con un expresivo gesto y las siguientes palabras:
     -No te levantes. Es él quien debería marcharse. Mi elección está clara.
    El de 28 no respondió. Volvió la espalda y se encaminó hacia la puerta de salida de la estancia.
     -Lamento que hayas dejado a tu amigo y yo no pueda ofrecerte que pasemos juntos el resto de la noche. En unas horas me marcho de viaje, pero me gustaría invitarte a desayunar a mi casa. Vivo cerca, al lado de la Plaza Mayor. ¿Aceptas?, inquirió.
    -Encantada. Si no te importa, voy a despedirme de mis amigas y te acompaño.

NOCHE EN EL MALIGNO

...Intentó escapar sin éxito de las garras de aquel gigantón que la sobaba...
    El grupo formado por OliviaEmiWynieEl de 28 y los dos amigos de este último se dispersó nada más acceder a El Maligno. Los hombres se quedaron en la barra pidiendo bebidas y ellas se adentraron en la habitación azul. Sin presencia masculina alguna y sentadas en el sofá situado al fondo de la estancia, Olivia confesó a sus amigas que estaba muy dolida con su amante por haberse enamorado de otra y, además, atreverse a hablarle con todo lujo de detalles del sufrimiento que una mujer distinta a ella causaba en su corazón LA PRESUNTA IMPLICADA.                                                         
                         
     -No voy a volver a la cama con él, pero sigo enamorada y me resulta imposible sacarlo de mis pensamientos, aseguró a Emi y a Wynie.
    -Otro vendrá que su hueco ocupará. Y mientras más pronto aparezca, mejor, observó esta última.
     -Desde luego. El problema es que no veré a ese otro mientras él ocupe mis sentidos.
     -Piensa más en ti y menos en él, Olivia, le recomendó Emi.
    -Creo que, si me encontrara en tu caso, me tiraría a uno de sus amigos, verás cómo le duele. Además, te lo digo porque intuyo que gustas a ambos. Cualquiera de los dos accedería encantado, aseguró Wynie.
      -Pues el alto no está nada mal. ¿Que os parece?
     -Para ti, estupendo, contestó Emi al tiempo que Wynie asentía y las alertaba con el gesto de la proximidad de ambos hombres, que entraron en la sala con las manos cargadas de botellines de cerveza para invitarlas.
      -A mi no me apetece, gracias. ¿Donde habéis dejado a El de 28?, quiso saber Wynie.
      -En la fila del baño, esperando su turno muy bien acompañado, reveló el moreno, riéndose a dos carrillos.
      -Venga ya!!! Eso no me lo pierdo, indicó su interlocutora, levantándose del sofá.
      Sin pararse con nadie ni siquiera saludar a ninguno de los conocidos con los que se topó en su camino, Wynie cruzó veloz el pasillo que separaba las habitaciones y la barra de los cuartos de baño de El Maligno y, al llegar a la meta, descubrió a su objetivo besando largamente a una persona de sexo femenino cuyo rostro no alcanzaba a vislumbrar. No obstante, logró percibir que era de estatura baja y entrada en carnes. Se volvía para confirmar la noticia cuando unos brazos de gigante cortaron su paso.
     -¿Dónde vas tan deprisa, guapa? ¿Se te ha perdido algo, o alguien?, la interrogaba un desconocido que se atrevió a achucharla contra su cuerpo plantando una de sus grandes manos en el trasero femenino y la otra, en un pecho.
      Wynie intentó escapar sin éxito de las garras de aquel gigantón que la sobaba. Sabedora de que con la fuerza no tenía nada que hacer, utilizó la amenaza para defenderse.
     -Si no me sueltas ahora mismo y dejas de tocarme grito el nombre de M., el dueño de esta casa, y no tardará en aparecer y echarte, espetó dirigiendo al rostro cuadrado del hombre una mirada firme y desafiante.
     -Perdona, no te pongas así. Creía que te gustaba, espetó convencido tras soltarla.
    -Para seducir no basta con un físico imponente, como el tuyo. Al menos, no a mi. Por mucho cuerpo que luzcas, si andas falto de neuronas no tienes nada que hacer conmigo. No frecuento compañías insulsas, comentó con desdén. Déjame pasar, le ordenó en tono expeditivo.
    El gigantón dejó libre el pasillo y Wynie lo cruzó hasta adentrarse en la habitación azul, donde permanecía su grupo de amigos. Tomó asiento al lado de Olivia y pronunció tres palabras cerca de su oído, en voz baja: “besándose con otra”. La oyente, lejos de enfadarse o entristecerse, soltó la siguiente frase: “Mejor para él. Y para mi”, enfatizando las últimas palabras, como si quisiera dejar patente su alegría por sentirse libre. No lanzó a Wynie ni una sola pregunta sobre la escena que acababa de presenciar ni hizo el más mínimo amago de interesarse por los actos del hombre de quien momentos antes había afirmado sentirse enamorada... (CONTINUARÁ).